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Sistema de extinción de incendios por gases - Tipos de agente extintor

Existen diferentes agentes gaseosos extintores según sea el riesgo y productos a proteger, pudiendo clasificarse 3 tipos: CO2 (el más habitual pero también el más peligroso para las vidas humanas ya que este tipo de sistema se basa en el desplazamiento de oxígeno, GASES INERTES (Mezclas de Argon y Nitrogeno) y GASES LIMPIOS (HFC´s) siendo los más habituales el HFC23 (también conocido comercialmente como FE13) Y EL HFC227ea (también conocido comercialmente como FM200 o FM 200).

El agente extintor CO2 (dióxido de carbono) requiere de concentraciones relativamente elevadas ya que apaga el fuego reduciendo la cantidad de oxígeno hasta niveles en los que no se sostiene la combustión. Se almacena como gas licuado. Incluso en concentraciones bajas es letal para las personas por lo que no es recomendable para extinción en riesgos con ocupación de personas. Este tipo de gas se emplea básicamente en riesgos eléctricos y electrónicos, como transformadores, extinciones de campanas de cocina, en áreas desocupadas y cuando la localización del fuego es conocida, siendo la descarga local.

Los gases inertes requieren de concentraciones relativamente elevadas ya que apagan el fuego reduciendo la cantidad de oxígeno hasta niveles en los que no se sostiene la combustión. Los gases inertes se desarrollan puros o mezclados (nitrógeno, argón puros o en mezcla con o si CO2) y se almacenan como gases comprimidos a presión. Este tipo de gases se emplean básicamente en riesgos tecnológicos, eléctricos y electrónicos, donde no es posible o es muy costoso la limpieza de los bienes protegidos (obras de arte, pinturas, etc.), en áreas desocupadas al igual que los sistemas de extinción por CO2 y cuando la localización del fuego es conocida, también suele emplearse en descargas locales aunque debido al gran volumen de gas requerido no es óptimo para inundaciones totales.

Los gases limpios (HFCs) actúan directamente sobre el fuego a concentraciones relativamente bajas. Se almacenan como gases licuados y apagan el fuego por enfriamiento de la llama. La ventaja respecto al CO2 y los gases inertes es que con cantidades inferiores de gas y por tanto baterías de cilindros más pequeñas es posible extinguir el incendio. Estos tipos de gases se emplean básicamente en riesgos tecnológicos, eléctricos y electrónicos al igual que los gases inertes, donde no es posible o es muy costoso la limpieza de los bienes protegidos (obras de arte, pinturas, etc.), en áreas ocupadas debido a la baja toxicidad de los gases limpios y cuando la localización del fuego es desconocida o múltiple, ya que el volumen requerido de gas es menor y las baterías de cilindros son más pequeñas, de esta manera optimizando el espacio requerido para el sistema de almacenamiento del gas

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